Querétaro, Qro.- La rehabilitación ambiental del bordo Benito Juárez, ubicado en el Parque Querétaro 2000, comienza a mostrar resultados alentadores tras años de afectaciones provocadas por contaminación, acumulación de sedimentos y escasa oxigenación del agua. El proyecto, en el que participa la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) junto con diversas dependencias estatales y municipales, busca transformar este vaso regulador en un espacio con mejores condiciones ecológicas y de aprovechamiento social.
Especialistas de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ señalaron que el principal reto ha sido revertir el deterioro acumulado por descargas provenientes de drenajes pluviales, exceso de materia orgánica y la proliferación masiva de lirio acuático, factores que durante años limitaron la biodiversidad y favorecieron la presencia de mosquitos y malos olores.
Uno de los datos más relevantes del proyecto es la remoción casi total del lirio acuático que cubría la superficie del bordo. Esta acción, respaldada por la coordinación de diversas instituciones estatales y municipales, permitió mejorar las condiciones del cuerpo de agua y generar las primeras señales de recuperación ecológica.
De acuerdo con los especialistas, tras las labores de saneamiento y el efecto positivo de las recientes lluvias, ya se observa la presencia de algas verdes unicelulares y organismos conocidos como pulgas de agua, considerados bioindicadores de mejora ambiental debido a su papel en los procesos naturales de depuración y equilibrio ecológico.
El proyecto cobra especial relevancia porque el bordo Benito Juárez fue construido originalmente como infraestructura hidráulica para el control de inundaciones y no como un ecosistema acuático. Sin embargo, su ubicación dentro de un área natural protegida ha convertido su recuperación en una prioridad ambiental para la zona metropolitana de Querétaro.
La siguiente etapa contempla la instalación de sistemas de oxigenación una vez concluida la temporada de lluvias, así como un monitoreo biológico permanente durante al menos un año. Este seguimiento permitirá evaluar la evolución del ecosistema y documentar el posible retorno de especies benéficas como larvas de libélulas, reconocidas por contribuir al control natural de mosquitos.
Otro aspecto destacado es el trabajo operativo realizado desde finales de enero por aproximadamente 15 trabajadores dedicados a las labores de limpieza y retiro de vegetación invasora. Su participación ha sido clave para alcanzar los avances observados hasta ahora.
Más allá de la recuperación de un cuerpo de agua, el proyecto representa una estrategia integral de restauración ambiental que busca mejorar la calidad ecológica de uno de los espacios recreativos más importantes de la capital queretana. Los resultados preliminares sugieren que la combinación de saneamiento, monitoreo científico y coordinación institucional podría convertirse en un modelo de intervención para otros cuerpos de agua urbanos que enfrentan problemáticas similares en la entidad.
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