San Juan del Río, Qro.— En la avenida Juárez Oriente número 64 permanece viva una de las tradiciones de hospitalidad más representativas de San Juan del Río. Toña y Ramón Orozco Martínez continúan abriendo las puertas de su hogar a los peregrinos que se dirigen a la Basílica de Guadalupe, dando continuidad a un legado familiar que comenzó con sus abuelos y que, desde antes de la década de 1980, consolidó su madre, doña Margarita Martínez.
La historia de esta casa ha estado ligada por generaciones al servicio desinteresado hacia los caminantes de la fe. Fueron los abuelos de la familia quienes iniciaron la costumbre de brindar alimento, descanso y un espacio seguro a los peregrinos durante su paso por el municipio.
Con el paso de los años, doña Margarita Martínez asumió esa responsabilidad y convirtió su hogar en un punto de referencia para cientos de personas que año con año encontraban un lugar para recuperar fuerzas antes de continuar su recorrido hacia la Basílica de Guadalupe.
Desde poco después de la década de 1980, sus hijos Antonia “Toña” Orozco Martínez y Ramón Orozco Martínez se integraron a esta labor, colaborando de manera permanente en la atención de los contingentes. Con el paso del tiempo también se sumó María Guadalupe, “Lupita” Sánchez Cervantes, pareja de Ramón Orozco Martínez; y Cirenia Victoria Ramos Orozco”Cirenia Orozco”, hija de Antonia Orozco, quien participa activamente en la preparación de los alimentos y en la atención de los peregrinos, fortaleciendo esta tradición familiar de servicio.
Tras el fallecimiento de doña Margarita Martínez, Toña, Ramón, Lupita y ahora Cirenia decidieron mantener viva la labor que ella les heredó como una forma de honrar su memoria y las enseñanzas transmitidas por sus abuelos.
“Es un día muy especial para nosotros como familia y como sanjuanenses. Recibir a los peregrinos fue una petición de mi mamá y estamos muy contentos de seguir cumpliéndola”, expresó Ramón Orozco Martínez.
Este año, la familia recibió a más de un centenar de mujeres peregrinas y posteriormente alrededor de cien hombres, a quienes ofrecieron alimentos, un lugar para descansar, sanitarios y la atención que ha distinguido a esta casa durante décadas.
Ramón Orozco reconoció que las necesidades de los peregrinos han cambiado con el paso del tiempo; sin embargo, aseguró que el compromiso de brindarles una atención digna permanece intacto.
Para Toña Orozco Martínez, Ramón Orozco Martínez Lupita Sánchez Cervantes, Cirenia Orozco mantener abiertas las puertas de su hogar representa conservar un legado de solidaridad, fe y servicio que ha pasado de generación en generación y que, desde hace más de cuatro décadas, forma parte de la historia de las peregrinaciones en San Juan del Río.