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Amealco de Bonfil, Qro.– La fe, la tradición y la solidaridad marcaron el inicio y los primeros días de la peregrinación de los fieles de Amealco rumbo a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, un recorrido que año con año reúne a cientos de personas dispuestas a caminar varios días para cumplir promesas, agradecer favores recibidos o encomendar nuevas intenciones a la Morenita del Tepeyac.

En este recorrido ha estado presente el presidente municipal de Amealco, Óscar Pérez Martínez, quien ha participado en diversas actividades religiosas y de convivencia junto a las y los peregrinos, compartiendo con ellos algunos de los momentos más significativos de esta tradición.

Las actividades comenzaron con la Santa Misa de Buen Viaje, donde los peregrinos y peregrinas recibieron la bendición antes de emprender el camino. En un ambiente de recogimiento, familias enteras se reunieron para despedir a quienes iniciaron la caminata, confiando en que cada etapa transcurra con seguridad y bajo la protección de la Virgen de Guadalupe.

Posteriormente, el alcalde acompañó a las peregrinas durante un convivio previo a su partida, deseándoles un trayecto lleno de fortaleza y reconociendo el valor de mantener viva una tradición que forma parte de la identidad de las comunidades amealcenses.

Así mismo, el alcalde se unió a la columna de peregrinos donde ha compartido los alimentos con los caminantes durante los descansos programados, primero en la Ermita de El Paraíso, donde convivió con los grupos de peregrinos que, entre sonrisas, anécdotas y palabras de aliento, recuperaban fuerzas para continuar el recorrido.

Otro de los momentos más representativos se vivió durante la Hora Santa en la Ermita del Río, en las inmediaciones de San Ildefonso. Ahí, decenas de fieles participaron en un espacio de oración y adoración al Santísimo Sacramento, elevando plegarias por la salud, la paz, las familias y por todos aquellos que caminan rumbo al Tepeyac, reforzando el sentido espiritual que distingue esta peregrinación.

En el tercer día del recorrido, la comitiva llegó a la Ermita de los Caballos, en la comunidad de San Antonio Calpulalpan, donde se realizó un emotivo reconocimiento a hombres y mujeres que han cumplido 25 y 50 años participando de manera ininterrumpida en la peregrinación hacia la Basílica de Guadalupe.

El homenaje destacó la constancia y la devoción de quienes, durante décadas, han mantenido viva esta tradición, convirtiéndose en ejemplo para las nuevas generaciones que hoy continúan el camino con la misma fe y compromiso.

A lo largo del recorrido, el ambiente ha estado marcado por la fraternidad entre los peregrinos, quienes encuentran en cada descanso la oportunidad de compartir alimentos, experiencias y palabras de ánimo antes de retomar la marcha. Más allá del esfuerzo físico, la peregrinación representa un espacio de encuentro donde la fe fortalece los lazos entre familias y comunidades.

Mientras el contingente continúa su avance hacia el Tepeyac, cada paso refleja la esperanza, el sacrificio y la profunda devoción que caracteriza a esta tradición. Para muchos, llegar a los pies de la Virgen de Guadalupe significa culminar una promesa; para otros, es el inicio de una nueva etapa de fe que seguirá acompañándolos mucho después de concluir el camino.

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