noviembre 5, 2026

Obras del Tren México–Querétaro revelan posible osario prehispánico en Buenavista

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Arqueólogos del INAH descubrieron restos humanos y objetos que podrían tener entre 500 y 800 años de antigüedad; investigan su relación con las antiguas prácticas funerarias de Tlatelolco.

Ciudad de México. — La construcción del Tren de Pasajeros México–Querétaro no solamente representa un proyecto de conectividad ferroviaria para el centro del país, también está permitiendo recuperar vestigios de las antiguas civilizaciones que habitaron el territorio mexicano.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el descubrimiento de un posible osario en las inmediaciones de la terminal de Buenavista, donde fueron localizados nueve cráneos, cinco mandíbulas y diversos restos óseos humanos, acompañados de cerámica y herramientas de origen prehispánico.

El hallazgo se registró el 17 de septiembre de 2026, durante los trabajos de terraplén para el tendido ferroviario, como parte del programa de salvamento arqueológico coordinado por el especialista Víctor Francisco Heredia Guillén.

Tras realizar excavaciones a aproximadamente 1.40 metros de profundidad, los investigadores identificaron un depósito funerario cuyos restos no conservaban su posición anatómica original, característica que permite plantear la hipótesis de que se trataba de un osario.

Vestigios de una época de transformación histórica

Los especialistas consideran que los materiales podrían corresponder al periodo Posclásico Tardío, comprendido entre 1200 y 1519 después de Cristo, o a la etapa inicial de contacto con los españoles, entre 1519 y 1535.

Entre los objetos encontrados destacan platos, ollas, recipientes utilizados para la extracción de sal en el antiguo lago de Texcoco, siete malacates miniatura, figurillas y fragmentos de utensilios de molienda.

También fueron recuperadas navajillas de obsidiana verde, posiblemente procedentes de la Sierra de las Navajas, en Hidalgo.

Uno de los aspectos relevantes es que el descubrimiento ocurrió en terrenos que antiguamente pertenecieron al calpulli de Nonoalco, uno de los barrios prehispánicos de Tlatelolco, cerca de la iglesia de San Miguel Nonoalco, construida durante el siglo XVI.

La antropóloga física Abril Machain Castillo explicó que la presencia predominante de cráneos y huesos largos podría indicar que los restos fueron retirados de entierros anteriores y depositados posteriormente en un espacio común.

Arqueología y desarrollo ferroviario

El descubrimiento forma parte de los trabajos arqueológicos realizados durante la construcción del Tren México–Querétaro, infraestructura que busca fortalecer la movilidad entre la capital del país y Querétaro, con impacto regional en municipios como San Juan del Río.

La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este tipo de hallazgos permite conocer cómo las comunidades antiguas trataban y recordaban a sus difuntos.

Los restos y objetos recuperados fueron trasladados a laboratorios especializados en Tula de Allende y Tepeji del Río, Hidalgo, donde continuarán los procesos de limpieza, restauración, análisis y resguardo.

Por ahora, el INAH mantiene abierta la investigación para determinar con mayor precisión la antigüedad de los restos y las circunstancias en que fueron depositados.

El hallazgo confirma que, mientras avanzan las obras del nuevo corredor ferroviario México–Querétaro, también continúa saliendo a la luz parte de la historia que permaneció sepultada durante siglos.

Fuente: INAH, Boletín 513, 4 de noviembre de 2026.

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