septiembre 11, 2026

Elecciones 2027: Morena adelanta la batalla y el PAN pierde el territorio

#VocesSJR Elecciones 2027: Morena adelanta la batalla y el PAN pierde el territorio


Vía ID Media


Morena ya está en campaña, el PAN en Bruselas y Tijuana se queda a oscuras
Hay una escena que resume mejor que cualquier discurso el arranque de las elecciones de 2027:

Morena discute candidaturas. El PAN discute democracia en Europa. Y Tijuana discute cómo sobrevivir a los apagones.
Ese es el México electoral que acaba de arrancar.

El Instituto Nacional Electoral inauguró formalmente el proceso el 10 de septiembre, en medio de acusaciones de campañas anticipadas, reclamos por la actuación del árbitro y una evidente tensión entre el oficialismo y sus adversarios. El País

Y apenas comenzó.

La disputa de 2027 no será menor: estarán en juego 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados y miles de cargos locales. Es decir, una elección suficientemente grande como para que los partidos deberían estar preocupados por convencer a los ciudadanos.

Pero todavía parecen más preocupados por convencerse a sí mismos.

Cronología de una elección que comenzó antes de comenzar
Junio: Morena abre la puerta y entran 277 aspirantes
Morena inició desde junio su proceso interno para definir a quienes buscarán las gubernaturas.

La cifra retrata la magnitud de la disputa: 277 aspirantes se registraron para competir por las coordinaciones estatales que eventualmente conducirán a las candidaturas.

Desde entonces comenzó la verdadera carrera.

No la que aparece en los spots.

La otra.

La de los recorridos, reuniones, estructuras, grupos políticos, fotografías, adhesiones y mediciones internas.

Morena ya definió cinco coordinaciones estatales y mantiene pendientes otras 12, entre ellas Baja California. Las encuestas utilizadas para las definiciones han quedado bajo reserva, mientras la dirigencia busca contener las fracturas internas.

Y ahí aparece la primera paradoja.

Morena insiste en que la unidad está garantizada.

Pero necesita mantener bajo control una competencia interna que ya es feroz.

Septiembre: Ariadna Montiel dice que no hay campaña anticipada
Llegó el arranque formal del proceso y Ariadna Montiel apareció en el INE con un mensaje que pretende cerrar una de las principales críticas contra Morena:

“No hemos cometido ningún acto ilegal”.

Puede tener razón jurídicamente.

Pero políticamente la pregunta sigue flotando.

Si los aspirantes ya están recorriendo sus estados, si ya se conocen los grupos que los respaldan y si algunos hablan abiertamente de sus posibilidades, ¿realmente estamos ante una elección que apenas empieza?

El caso de Armando Ayala es particularmente incómodo porque, según lo señalado públicamente, el senador reconoció llevar 75 días de campaña en Baja California.

Setenta y cinco días.

Y el calendario apenas acaba de ponerse en marcha.

La autoridad electoral tendrá que determinar dónde está la frontera entre promoción política, organización partidista y eventual acto anticipado de campaña.

Pero la ciudadanía tiene derecho a hacerse una pregunta todavía más sencilla:

¿Por qué los políticos tienen tanta prisa por llegar a una candidatura que todavía no existe formalmente?

La contradicción de Morena
Morena dice que ganará quien tenga los votos, no quien grite más.

Es una buena frase.

Pero debería convertirse también en una regla interna.

Porque si la competencia se transforma en una carrera de exposición anticipada, el riesgo es que el partido termine premiando al que más se mueve, no necesariamente al que mejores resultados puede ofrecer.

Y eso puede generar exactamente lo que Morena dice querer evitar:

fracturas.

La dirigencia lo sabe.

Por eso Ariadna Montiel ha insistido en la calma y en que todavía hay tiempo para definir candidaturas. La propia convocatoria permite llevar las designaciones hasta diciembre de 2026.

Pero el problema es que el reloj político corre más rápido que el reloj electoral.

Y entonces apareció el fantasma del pleito Montiel-Hernández
En medio de la tensión surgieron versiones sobre una supuesta confrontación entre Ariadna Montiel y Citlalli Hernández.

Hernández lo negó.

Dijo que ambas trabajan juntas, que existe comunicación permanente y que incluso son prácticamente “roomies”.

Perfecto.

Pero si realmente todo está tan bien, la prueba no será una declaración ante los medios.

La prueba será la repartición de candidaturas.

Porque en política la unidad se mide cuando hay que repartir poder.

Mientras todos tienen espacio, todos caben.

El problema aparece cuando hay un solo boleto y cinco personas creen merecerlo.

Morena ha logrado contener sus disputas en los primeros cinco estados definidos, pero las tensiones permanecen en otros 12, incluido Baja California.

Ahí veremos si la unidad es una convicción o simplemente una necesidad electoral.

Y mientras tanto, Tijuana
Aquí es donde toda esta discusión partidista empieza a perder sentido.

Porque mientras Morena habla de candidaturas y el PAN de democracia, Tijuana enfrenta una crisis mucho más tangible.

La gente necesita electricidad.

No necesita una conferencia de prensa.

No necesita una pelea entre dirigentes.

No necesita que un político le explique que la oposición hará guerra sucia.

Necesita que funcione el servicio público.

Las altas temperaturas obligaron a suspender clases presenciales en Baja California, mientras los cortes de energía agravaron el problema para familias, comercios y servicios.

Y ahí está la enorme oportunidad perdida de la oposición.

PAN: el problema no es Bruselas, es la distancia
Que dirigentes del PAN viajen a Bruselas para denunciar ante interlocutores europeos lo que consideran amenazas para la democracia mexicana puede ser legítimo.

El problema es otro.

¿Por qué no están en Tijuana?

¿Por qué el principal partido de oposición no convierte los apagones en una bandera política?

¿Por qué no está recorriendo las colonias afectadas?

¿Por qué no está documentando las pérdidas de los comerciantes?

¿Por qué no está acompañando a los empresarios que reclaman?

¿Por qué no está construyendo una propuesta energética para Baja California?

Porque si la respuesta es que todo eso puede esperar mientras se denuncia al gobierno desde Europa, entonces el PAN tiene un problema mucho mayor que Morena.

Tiene un problema de prioridades.

El dirigente panista Jorge Romero fue precisamente uno de los grandes ausentes de la sesión inaugural del proceso electoral, pues viajó a Bruselas para presentar una denuncia contra Morena ante el Parlamento Europeo.

No hace falta ser estratega electoral para entender el contraste.

El ciudadano está aquí.

La dirigencia está allá.

La oposición no puede ganar elecciones por videollamada
Este es quizá el mayor error estratégico de los adversarios de Morena.

Creer que basta con exhibir los errores del gobierno.

No.

El desgaste del oficialismo no produce automáticamente votos opositores.

Para ganar hay que construir una alternativa.

Y una alternativa se construye en el territorio.

Tijuana era una oportunidad perfecta.

Una ciudad con problemas energéticos, inseguridad, crecimiento urbano acelerado, presión migratoria, dificultades de infraestructura y una economía fronteriza estratégica.

Ahí estaba la agenda.

Ahí estaba la campaña.

Ahí estaban los ciudadanos.

Pero la oposición decidió mirar hacia otro lado.

Morena tampoco debería cantar victoria
Sería un error, sin embargo, interpretar esto como una victoria automática de Morena.

El oficialismo también tiene problemas.

Las campañas anticipadas pueden convertirse en un dolor de cabeza electoral.

La competencia interna puede fracturar al partido.

La reserva de encuestas alimenta dudas sobre la transparencia de las decisiones.

Y la promesa de unidad tendrá que sobrevivir a la selección de las candidaturas más disputadas.

Además, el proceso de 2027 tendrá un problema todavía más grave que las guerras internas de los partidos: la seguridad.

El INE y el gobierno han advertido sobre el riesgo de infiltración del crimen organizado en las candidaturas. La preocupación no es teórica: en 2024 se registraron decenas de asesinatos de candidatos y una cifra mucho mayor de agresiones.

Ese debería ser uno de los grandes temas de la elección.

No quién apareció con quién en una fotografía.

No quién se peleó con quién.

No quién viajó a Europa.

La elección real está en la calle
Morena está haciendo algo que sabe hacer muy bien: organizarse para ganar.

La oposición debería estar haciendo lo mismo.

Pero organizarse para ganar no significa organizar conferencias.

Significa territorio.

Significa estructura.

Significa escuchar.

Significa convertir problemas cotidianos en propuestas políticas.

Y significa estar presente cuando las cosas se complican.

En Tijuana se complicaron.

Y mucho.

Por eso el contraste resulta tan brutal.

Mientras unos hablan de “guerra sucia”, otros hablan de unidad.

Mientras unos buscan candidatura, otros buscan reflectores.

Mientras unos viajan a Bruselas, otros buscan dónde cargar el celular porque se fue la luz.

Esa es la distancia que los partidos deberían estar intentando cerrar.

2027 será un examen para todos
Morena tendrá que demostrar que su ventaja electoral no lo volvió arrogante.

El PAN tendrá que demostrar que todavía sabe hacer oposición.

El PRI tendrá que demostrar que puede sobrevivir.

Movimiento Ciudadano tendrá que demostrar que puede crecer más allá de sus bastiones.

Y todos tendrán que responder a la misma pregunta:

¿Para qué quieren gobernar?

Porque si la respuesta es solamente “para derrotar al otro”, el ciudadano tiene derecho a desconfiar.

Gobernar no es ganar una elección.

Es conseguir que funcionen las cosas.

Que haya electricidad.

Que haya seguridad.

Que haya servicios.

Que haya empleos.

Que las instituciones funcionen.

Que las reglas electorales se respeten.

Y que el ciudadano no sea importante únicamente durante la campaña.

La elección de 2027 apenas empieza.

Pero los políticos ya están mostrando sus prioridades.

Morena mira hacia las candidaturas.

El PAN mira hacia Bruselas.

Y Tijuana mira hacia el interruptor.

Quizá esa sea la primera gran lección electoral de 2027: los partidos hablan de poder mientras la gente habla de problemas.

Y tarde o temprano, unos y otros tendrán que encontrarse frente a las urnas.

About Author