San Juan del Río, Qro. — Hay historias que se construyen en una oficina y otras que se construyen en las calles, en las familias, en las amistades y en los recuerdos. La de José Hugo Pérez Jaime reúne un poco de todo: más de cuatro décadas de trabajo como contador, una familia que ha crecido con él y una vida estrechamente ligada a San Juan del Río.
Nacido el 17 de abril de 1959, José Hugo creció en una ciudad muy diferente a la actual. Era un San Juan del Río donde muchas familias se conocían, los vecinos mantenían una relación cercana y la vida transcurría a un ritmo más tranquilo.
Sus primeros años los vivió y estudió en esta tierra. Pasó por la Escuela Primaria José María Arteaga, la Secundaria Federal Antonio Caso y posteriormente la Preparatoria San Juan, incorporada a la Universidad Autónoma de Querétaro.
Después llegó una etapa importante: trasladarse a Querétaro para estudiar Contaduría en la Universidad Autónoma de Querétaro. Aquella decisión marcaría el inicio de una carrera profesional que durante décadas le permitió convivir con comerciantes, empresarios, profesionistas y familias de diferentes sectores.
Pero detrás del contador existe una historia mucho más personal.
La familia, su mayor legado
Para José Hugo, el trabajo siempre ha sido importante, pero su familia ocupa un lugar especial.
Es padre de Hugo Andrés y Berenice Guadalupe, a quienes acompañó durante las diferentes etapas de su vida y a quienes procuró transmitirles valores como la responsabilidad, la preparación, la humildad y el trabajo.
Su hijo Hugo Andrés siguió también el camino de la preparación profesional. Estudió Ingeniería Electromecánica en la Universidad Autónoma de Querétaro, carrera que concluyó en 2022 y cuyo título obtuvo en 2023. Posteriormente continuó con estudios de Maestría en Mecatrónica.
Para él, su padre es un ejemplo de constancia: un hombre trabajador, sencillo y siempre dispuesto a ayudar.
La familia incluso encontró coincidencias en el ámbito profesional, ya que Jessica Romero Sánchez, esposa de Hugo Andrés, es contadora, lo que ha generado también un vínculo profesional entre generaciones.
Y si ser padre representó una etapa fundamental, convertirse en abuelo abrió una nueva historia.
Dos nietos, dos nuevas generaciones
José Hugo disfruta ahora de una de las etapas que más valora: compartir momentos con sus nietos.
Por parte de su hija Berenice Guadalupe llegaron dos nietos, quienes representan para él una nueva motivación y la oportunidad de transmitirles parte de lo que ha aprendido durante su vida.
Entre ellos se encuentra Iván Matías Bedeño Pérez, de 13 años, quien reconoce en su abuelo una figura importante y destaca valores como el trabajo, el estudio, la responsabilidad y la solidaridad.
El segundo nieto, Santiago, también forma parte de esa nueva generación que mantiene viva la historia familiar y que permite a José Hugo mirar hacia el futuro con ilusión.
Para un hombre que ha visto pasar más de seis décadas, compartir tiempo con sus nietos significa también observar cómo la familia continúa creciendo y cómo los valores que recibió de sus padres pueden seguir transmitiéndose.
El San Juan que lleva en la memoria
Hablar con José Hugo también es abrir una ventana al San Juan del Río de otras épocas.
Recuerda una ciudad más pequeña, donde era común encontrarse con conocidos por las calles y donde las relaciones entre familias tenían una cercanía particular.
A lo largo de su vida convivió con comerciantes, deportistas, empresarios, profesionistas y personajes que fueron parte de la vida social del municipio.
Entre sus recuerdos familiares destaca también su padre, Emilio Pérez Bolaños, vinculado al béisbol local, deporte que tuvo una presencia importante en aquella época.
Son recuerdos que José Hugo conserva como parte de una historia familiar que también es historia de San Juan del Río.
Una vida entre amigos, trabajo y recuerdos
Quienes lo conocen suelen coincidir en describirlo como un hombre trabajador, humilde, activo y dispuesto a ayudar.
Su profesión le permitió conocer a muchas personas, pero las relaciones construidas a lo largo de los años fueron más allá de los números y los documentos.
En su historia aparecen amistades, familias conocidas durante décadas y personas con quienes compartió diferentes momentos de la vida sanjuanense.
Por eso, hablar de José Hugo Pérez Jaime no es solamente hablar de un contador.
Es hablar de un hombre que ha sido padre, abuelo, profesionista, amigo y testigo de una ciudad que cambió frente a sus ojos.
Nació cuando San Juan del Río todavía tenía dimensiones de una comunidad mucho más pequeña y hoy puede mirar hacia atrás para reconocer cuánto ha cambiado aquella ciudad.
Las calles crecieron, llegaron nuevas colonias, aumentaron los negocios y se transformó la vida económica y social. En medio de todos esos cambios, José Hugo mantuvo sus raíces.
Hoy, después de décadas de trabajo, encuentra buena parte de su satisfacción en su familia: en sus hijos, en sus dos nietos y en las nuevas generaciones que comienzan a escribir sus propias historias.
Su legado no está únicamente en los años dedicados a la contaduría.
Está también en las conversaciones familiares, en los recuerdos de aquel San Juan del Río que ya no existe de la misma manera, en los consejos a sus hijos, en el cariño de sus nietos y en las relaciones que construyó durante toda una vida.
José Hugo Pérez Jaime es, finalmente, parte de la memoria viva de San Juan del Río: un hombre de trabajo, de familia y de raíces, cuya historia personal se entrelaza con la historia de una ciudad que ha visto crecer durante más de seis décadas.
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