Querétaro, Qro., de junio de 2026. La innovación, el talento y la vocación social llevaron a una estudiante queretana a cumplir una experiencia única en el ámbito científico internacional. Camila Lisjuán Pérez, alumna de la Escuela de Bachilleres Plantel Norte de la Universidad Autónoma de Querétaro, obtuvo una estancia en un campamento espacial de la NASA tras desarrollar una aplicación educativa enfocada en la divulgación de la ciencia entre niñas, niños y jóvenes
Con apenas 18 años de edad, la estudiante fue seleccionada entre más de dos mil participantes queretanos que respondieron a una convocatoria impulsada por la Secretaría de Educación del Estado de Querétaro. Tras superar diversas etapas de evaluación, logró colocarse entre los 32 jóvenes mexicanos que viajaron al complejo científico ubicado en Huntsville, Alabama, Estados Unidos.
El proyecto ganador lleva por nombre Selene, una plataforma interactiva diseñada para acercar el conocimiento del espacio a nuevas generaciones mediante herramientas tecnológicas accesibles. La aplicación integra recorridos virtuales por el sistema solar narrados con la voz de la propia desarrolladora, información sobre satélites espaciales, un asistente virtual impulsado por inteligencia artificial y actividades lúdicas enfocadas en el aprendizaje.
Uno de los elementos más innovadores es “Sarnak”, un personaje creado con inteligencia artificial que responde preguntas de manera sencilla y amigable, facilitando la comprensión de conceptos científicos para públicos infantiles. Además, la plataforma incorpora un videojuego en el que los usuarios deben esquivar asteroides a bordo de una nave espacial.
La joven destacó que antes del concurso no contaba con experiencia en programación, por lo que el desarrollo de la aplicación representó un importante reto personal. En apenas cuatro semanas logró construir la herramienta con apoyo de asesoría especializada obtenida a través de redes sociales.
Más allá de la innovación tecnológica, Selene nació con una visión social. La inspiración provino de una experiencia de voluntariado en un proyecto educativo impulsado por el Tecnológico de Monterrey, donde convivió con una niña llamada Aylin, motivándola a crear una herramienta que acercara la ciencia a sectores con menores oportunidades de acceso al conocimiento.
Tras su participación en el campamento espacial, Camila expresó su orgullo por representar a Querétaro y a México en un escenario internacional, especialmente como mujer interesada en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Actualmente, su meta profesional es estudiar Medicina en la UAQ y especializarse como cirujana oncóloga, con interés en las investigaciones médicas vinculadas al sector aeroespacial.
El caso de Camila Lisjuán Pérez se suma a las historias de jóvenes queretanos que destacan por su capacidad de innovación, demostrando que la tecnología puede convertirse en una herramienta para transformar comunidades y despertar vocaciones científicas desde edades tempranas.
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