San Juan del Río, Querétaro.- En estas fechas en que San Juan del Río celebra sus 179 años como ciudad, recordamos a un gran hombre que dedicó su vida a hacer el bien en el ámbito de la medicina tradicional, salvando vidas y ganándose el cariño de toda la comunidad: el señor Cándido Pérez Díaz.

Nuestro personaje de hoy nació el 2 de febrero de 1900, en La Fuente, Tequisquiapan, Querétaro. Fue hijo de María Díaz y Bibiano Pérez, y hermano de Carmen Pérez. A la edad de 10 años, debido a los acontecimientos de la Revolución Mexicana, su familia emigró a la Ciudad de México, donde les tocó vivir el periodo conocido como la Decena Trágica, motivo por el cual buscaron refugio con familiares para resguardarse de la violencia.

Durante su estancia en la capital, Cándido Pérez Díaz estudió herbolaria mexicana, adquiriendo conocimientos que más tarde pondría al servicio de la comunidad. A los 26 años regresó a San Juan del Río, con conocimientos básicos y un pequeño capital, con los que decidió abrir una botica dedicada a la venta de remedios herbolarios, así como los famosos “espíritus”, utilizados para aliviar diversos malestares, desde el “susto” hasta la cruda.

Su primera botica estuvo ubicada en Hidalgo Norte, cerca de Recursos Hidráulicos. Posteriormente, dos años después, se trasladó al Jardín Independencia, y finalmente estableció su negocio en la calle Vicente Guerrero número 13, en la colonia Centro, donde pasó sus últimos días. Cabe destacar que también fue el primer distribuidor de Kodak en la región, lo que le valió diversos reconocimientos.

Además de su labor como curandero y comerciante, fue una persona activa en su comunidad. Durante muchos años, participó como organizador de la Feria de La Fuente, en Tequisquiapan, y fue miembro del Partido Acción Nacional, destacando por su participación en eventos cívicos, donde desfilaba con orgullo portando la bandera nacional.

El señor Cándido Pérez Díaz falleció en agosto de 1981, en el Hospital Morelos de San Juan del Río.

Formó una familia que lo recuerda con profundo cariño. Fue padre de Cándido, Leopoldo, Cruz y Emilio Pérez Bolaños. Sus nietos Tere, Guille y José Hugo, así como sus bisnietos Uriel, Nallely, Gustavo, Bere, Pedro, Luis y Hugo Andrés, y sus tataranietos Iván Matías y Santiago Elías, mantienen vivo su legado. Asimismo, familiares de su esposa, como Heriberto, Graciela, Arturo, Alfredo y Martha Pacheco Jaime, lo recuerdan con afecto.

Este homenaje póstumo es dedicado con profundo respeto y cariño por su nieto, José Hugo Pérez Jaime, quien agradece el legado, el ejemplo y el amor que dejó en su familia:
“No me resta más que elevar una oración. Donde quiera que esté, algún día nos encontraremos. Gracias por todo, abuelo.”
Un hombre que dejó huella en San Juan del Río por su vocación de servicio, su entrega a la medicina tradicional y su calidad humana.
(Continuará)

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